martes, 26 de abril de 2016

Waiting for the other shoe to drop.

Se miró al espejo con la esperanza de que su reflejo ilustrase la felicidad que por fin había alcanzado. Solo vio a una chica de sonrisa radiante y ojos tristes. Unos ojos que sabían que, antes o después, todo se vendría abajo. Y, cuanto más subes, más dura es la caída.

lunes, 27 de octubre de 2014

It's been a while.



Hoy Rachel ha tenido un mal día. Hoy, Rachel ha tenido que luchar contra sí misma. Hoy los viejos hábitos han vuelto a ella. Hoy, las mismas soluciones han acudido a su mente. Hoy, las ha vencido con margen escaso.

Mañana, apostará contra si misma y ganará, pero no habrá celebraciones, pues perderá la partida.



miércoles, 23 de octubre de 2013

Rodando colina abajo

Rachel se sentía confusa, perdida. Es curioso. Tanto tiempo sumida en la oscuridad, que ahora que la luz parecía volver gradualmente a su vida, estaba deslumbrada.
Sabía que quería volver a vivir, ahora que había encontrado las fuerzas, pero se le había olvidado como hacerlo. Se sentía como si intentara manejar el cuerpo de otra, en el que no terminaba de encajar. Y, sin prisa pero sin pausa, crecía su miedo. Su miedo a rendirse y hundirse de nuevo.


(1) Facebook ~ Barbie

Aunque me cueste


Mirando al vacío intentaba poner en orden las voces de su cabeza. Luchaba por entender algo de esa cacofonía que se desarrollaba en su mente. Suspirando, tomó una decisión. Era hora de empezar a contar unas cuantas verdades.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Sonrisas fingidas.

Cuando te levantas de la cama y es como si nunca te hubieras acostado.
Cuando al llorar ya no te salen lágrimas y sólo consigues que tu cuerpo tenga convulsiones.
Cuando al pasar por delante del espejo, no te buscas ni te miras a la cara.
Cuando te pintas una sonrisa que muere en tus labios sin llegar a los ojos.
Cuando ya no te sale la voz, pero eso ya no importa porque tampoco hay nadie  que la escuche.
Cuando no sabes en quien buscar consuelo.
Cuando asumes que, lo que echas de menos, en realidad nunca fue tuyo.
Cuando te vas y, al volver nadie ha notado tu ausencia.

Ahí es cuando se te quitan las ganas de todo.

domingo, 16 de octubre de 2011

She's dying...

Vale ya de errores. Vale ya de cerrar los ojos, y hundirme. Estoy cansada de fingir, de pretender que todo está bien cuando no lo está. No quiero seguir sonriendo, cuando en realidad lo único que quiero es hacerme una pelotita en el suelo y llorar como si no hubiera un mañana. Porque, a decir verdad, para mi es así. Para mí, cada noche me acuesto convencida de que no despertaré. Y ojalá fuera cierto.
Porque todo se me pasaría si tu me sonrieras como no sonríes a nadie más. Todo sería más fácil si me abrazaras hasta quitarme el aire. Y tal vez, solo tal ves, yo sería un pelín más feliz si me mirases a los ojos mientras, despacio, acercas tu rostro al mío.
Pero, asumamoslo... nunca va a pasar, tendré que conformarme con soñar despierta.

lunes, 3 de octubre de 2011

Y pasearemos por la esquina de las putas, cogidas de la mano.

Y aún recuerdo mi último día contigo. Recuerdo tus besos sabor frambuesa, y las suaves caricias con las que me premiabas cada vez que mi camiseta caía al suelo. Añoro cuando me tomabas el pelo y te reías de mis intentos de poner cara de enfado.
Si cierro los ojos, aún puedo ver tu vestido con volantes bailando al son que tu le marcabas dando vueltas y vueltas bajo el sol. Me acuerdo de como nos miraban todos cuando paseábamos regalándonos besos hervidos a fuego lento, agarradas por la cintura. Y aún te oigo tratando de convencerme de que las miradas que nos dirigían no eran de asco sino de envidia.
Nunca te enfadabas conmigo. Aún no me lo explico. No importaba lo que te hiciera. Me mirabas a los ojos hasta que gruñía de frustración; entonces te reías, me rodeabas con tus cálidos brazos, y me besabas en el cuello hasta que me rendía a ti.
¿Recuerdas el día en el que te llamé puta? Yo sí. Bueno, la verdad es que no recuerdo por qué te lo llamé. Pero sí que recuerdo cómo me lanzaste tu sonrisa pícara -la juguetona que guardabas solo para mí- y, atrapándome con tu mirada y empujándome suavemente contra la cama, me susurraste: "puede que lo sea, pero no te preocupes, a ti sólo te cobraré en caricias".